domingo, 16 de marzo de 2008

Nací para ver como me moría

Es un ejercicio realmente fantástico intentar contar la vida de uno mismo, su propia autobiografía, en tan sólo 6 palabras. Después de mucho pensar y de escribir unas cuantas biografías de mi vida en 6 palabras, creo que esta que da título a la entrada es la que mejor se adapta a lo que quería expresar. No es pesimista, ni agorera, ni macabra, simplemente enuncia una verdad que define mi vida y la de todo ser vivo que se mueva (o no) por nuestro sufrido planeta.


Pues bien, esto es lo que nos propone Smith desde su revista digital, que no podía llamarse de otra forma sino Smith. En realidad es un lugar de reunión de escritores anónimos y no tan anónimos donde cada cual puede dar rienda suelta a sus fantasías narrativas. Hay varias maneras de hacerlo, bien libremente o bien siguiendo las propuestas que se hacen desde la revista. Además hay una zona especialmente interesante donde un personaje (imagino que ficticio) llamado Dominatrix cuenta sus experiencias sexuales con especímenes humanos, la mar de curioso. También merece la pena leer algunos de los relatos en la sección Mi Ex, donde se pone a parir a la expareja de turno. Sólo tiene un pequeño inconveniente, ESTA EN INGLÉS (refresquen sus conocimientos y anímense, merece la pena).



En España tenemos el no menos interesante concurso que organiza la revista Que Leer y patrocina la conocida marca de te Twinnings, que consiste en contar una historia en menos de 100 palabras. Dense una vuelta por la página pues hay algunas realmente interesantes. Aquí dejo una que yo presente y que no ganó, así que no la juzguen:


SENSACIONES

Un olor inconfundible a libro viejo. Calor agradable de un hogar en el que las llamas cobran vida. Aroma de té que inunda la habitación. Tacto cálido de un sofá más que usado, que te envuelve con sus añejos brazos redondeados, suaves y aterciopelados. La luz de la lámpara de petróleo invita a permanecer en su regazo, leyendo, saboreando, disfrutando y viviendo.
Sólo son recuerdos de muerto. Ese té envenenado me hizo añorar esas sensaciones y me convirtió en lo que ahora soy, un espíritu que no siente y no puede descansar en paz.